Solidaridad con Siria en Sevilla

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El viernes 7 de Abril nos despertábamos con la terrible noticia de los bombardeos estadounidenses sobre la República árabe de Siria. A las pocas horas supimos que los barcos desde los que se lanzaron los misiles tenían su base en Rota, supimos que las bombas que caían en Siria salían de Andalucía. Nuestro territorio servía, como en tantas ocasiones anteriores, como plataforma para la guerra y la agresión contra otros pueblos, con el consentimiento y la colaboración de los gobiernos central y autonómico.

La televisión nos repetía una y otra vez el pretexto, y nos ocultaba sigilosamente que todos los cohetes procedían de la compañía Raytheon, de la que Trump, casualmente, es el principal accionista. Días después se pavoneaban los estadounidenses de haber arrojado la “madre de todas las bombas” en el lejano Afganistán. El arma más potente y mortífera después de la nuclear, como lo publicitan a los cuatro vientos. La bomba para destruir el subsuelo, para enterrar vivos a los que viven bajo tierra, toda vez que en superficie ya no queda en pie nada que derribar o destruir, en un país asolado por bombardeos masivos desde hace décadas. Y esta vez sin pretextos aparentes. Hasta tal punto hemos acabado asimilando a los afganos como infrahombres.

Y antes de ayer una nueva masacre en Siria, en la torturada provincia de Alepo. Cebándose con personas indefensas que eran trasladadas a lugares seguros, fuera del alcance de las bandas de mercenarios que asolan el país desde hace años.

Hace unos días presentábamos una queja en la Oficina del Defensor del Pueblo. Hasta el día de hoy ni el Gobierno ni la Junta de Andalucía han dado la más mínima explicación, ni sabemos que el Congreso de los Diputados haya autorizado ninguna acción militar que involucre a nuestro país, ni hemos escuchado la más mínima queja sobre los peligros a los que expone esta intervención militar a la población haciéndola participar pasivamente en guerras ajenas y lejanas.

Presentábamos la queja desde la más absoluta impotencia e indignación ante la infamia de participar en la guerra de Siria permitiendo los ataques desde nuestro territorio y ante el menosprecio de las instituciones por la seguridad de la población andaluza.

No queremos ser cómplices de la guerra, porque estamos comprometidos con la paz y con los derechos de los pueblos. Por eso reclamamos, una vez más, la salida de las bases estadounidenses de Andalucía. Es necesario terminar con la anomalía histórica que supone la presencia de bases militares extranjeras en una nación supuestamente soberana.

Nuestro país participa actualmente en dieciseis misiones militares repartidas por diferentes países de Europa, Oriente Medio y África. Y este número no deja de aumentar, como el reciente envío a Letonia de efectivos, carros de combate, vehículos y armamento diverso.

Porque estamos comprometidos con la paz y con los derechos de los pueblos reclamamos, una vez más, que vuelvan los soldados, que dejemos de participar en guerras lejanas y ajenas.

Invitamos a todos los presentes y a los amigos a trabajar con la plataforma de Sevilla contra la guerra para reclamar una política que fomente la cultura de la Paz, y el derecho internacional como forma de resolver los conflictos.

Porque estamos comprometidos con la paz y con los derechos de los pueblos gritamos bien alto

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